El debate sobre si los esports deberían considerarse deporte o no aún tiene un gran camino por recorrer. Los deportes electrónicos representan un canal de comunicación cross-media con un alcance en audiencia único que no tiene nada que envidiar a otros mercados del sector.

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La influencia de los videojuegos ha resultado en abundantes producciones cross-media con el objetivo de alcanzar ese target tan deseado. Sagas como Assassins Creed, Resident Evil, o Prince of Persia ya han visto su adaptación en la gran pantalla. Y es que el público que se mueve tras los videojuegos es muy grande. Pongamos el ejemplo de Warcraft: El Origen. La película consiguió recaudar un total de $377M, y no gracias a la recaudación en EEUU, sino a la gran popularidad del juego por parte de oriente y occidente.

Y aunque es cierto que los esports aún no han visto su adaptación a la gran pantalla, si podemos hablar de millones de monitores con una fuerza aún mucho mayor que la del cine. Y es justamente aquí donde las marcas deben hacer bien los deberes. La industria de los deportes electrónicos crece a pasos de gigante, además, los videojuegos son cada vez más aceptados y el público cada vez es más heterogéneo. Las marcas deben estudiar cuidadosamente sus estrategias de comunicación para ofrecer al consumidor exactamente lo que quiere.

En una sociedad a la carta donde el contenido es el rey, plataformas como YouTube o Twitch han sido testigos de la aparición de grandes figuras como el caso de Richard Tyler Blevins, más conocido como Ninja. Una persona con más de 13M de seguidores con un total de 443.073.559 visitas a su canal. ¿Su profesión? Influencer, ¿su target? El público gamer y/o consumidor de esports.

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La figura del influencer ha dado un cambio radical a la concepción del mensaje de marca. Ahora todo se deja en manos del influencer. La persona creadora de contenido conoce bien a su público y sabe y conoce a la perfección cual es la mejor manera de comunicar un producto. El influencer es libre, comunica de modo genuino tanto por redes como a través de directos de su propio canal. Una figura que en si representa un canal cross-media con posibilidades de comunicación muy efectivas.

Y es que los videojuegos nos abren una multitud de opciones de comunicación cross-media. Pensemos en el Sim Racing. Las escuderías pagan por patrocinios en la vida real que luego se también se ven reflejados dentro del videojuego. Juegos además como F1 y MotoGP han ayudado a impulsar y crear contenido en torno a las competiciones físicas: el videojuego ayuda a crear historias para nutrir de contenido a la competición real.

Como vemos, los videojuegos representan un gran canal de comunicación compuesto por infinidad de multicanales a través de los cuales transmitir el mensaje. Estudiar y analizar las pautas de este ecosistema para ejecutar campañas de marketing cross-media es responsabilidad de las marcas. En Play the Game lo conocemos bien, los patrones de entendimiento de este ecosistema pueden desembocar en una estrategia exitosa, o en un resultado completamente irrelevante para la comunidad si se aplica de modo incorrecto.