Si has leído nuestro post sobre ¿Qué es la gamificación? más o menos puedes hacerte una idea de cómo funciona y qué se puede hacer gracias a ella. Pero, ¿Hay límites de la gamificación? ¿Se puede gamificar a la sociedad?

Dejando la ética a un lado, la gamificación es una posibilidad de acción que podría extenderse inmensamente a cualquier ámbito de nuestra vida cotidiana.

Según el blog de “Futurist Thomas Frey” el civismo es uno de los temas de nuestra rutina que podría llegar a gamificarse con un sistema de puntuaciones hacia los ciudadanos. Cada acción positiva que realices durante tu día a día sumaría puntos, en cambio, cada acción que se considere “ilegal”, “sancionable” o “políticamente incorrecta” restaría puntos. De este modo se eliminaría el sistema actual de multas y sanciones.

La clase social ya no dependería de los estudios superados, el puesto de trabajo, los ingresos o la familia a la que se pertenezca, sino que vendría condicionada por la actitud de las personas durante el día a día. La concesión de hipotecas, las entrevistas de trabajo, las pensiones, la admisión en clubes sociales o deportivos, etc serían algunas de las situaciones en las que se tendría en cuenta la puntuación de la persona en cuestión para tomar una decisión.

No solo El Estado sería el encargado de puntuar a sus ciudadanos sino que sería un sistema colaborativo. La sociedad se valoraría entre sí misma para conseguir unas puntuaciones justas y que de ese modo todo el mundo ponga de su parte para “cumplir las reglas”. No existiría la excusa de “corro en esta carretera porque sé que no hay radar”, “Cruzo un semáforo en rojo o hago una infracción porque no hay policía”. Todos seríamos los encargados de que el civismo se mantenga y por lo tanto se el sistema se mantenga en pié.

Partes de esta idea de sociedad civilizada gamificada se puede ver reflejado en uno de los capítulos de la serie Black Mirror  (Caída en picado).

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Todo esto crea mucho debate sobre hasta qué punto esto es constructivo o no para la sociedad, si se cumplen unos mínimos éticos sobre cómo hemos de ser los humanos.

Pero lo que más impresiona es que la gamificación se puede llevar a una escala tan amplia como es la gamificación de la sociedad al completo.

Aunque parezca imposible, China ha aplicado, a menor escala, algunos de los conceptos mencionados anteriormente y ha llevado la gamificación a una escala a la que no estamos acostumbrados.

China ha iniciado una prueba piloto en la que combina los comportamientos de compra y de redes sociales con la conducta ciudadana para asignar un sistema de puntuación con un propósito de orígen comercial. De este modo se recompensa con premios o incentivos para fomentar las buenas conductas. Por el momento, es solo una prueba piloto aunque se prevé que sea obligatorio a toda la ciudadanía China en 2020. El columnista Samuel Osborne, afirmó en Independent que “China ha hecho de la obediencia al Estado un juego” aunque por mucho que las leyes chinas permitan este tipo de control de datos por parte del Estado, hay mucha crítica por parte de Europa y EEUU por sus respectivas leyes de protección de datos que podrían verse vulneradas por este proyecto en el momento en el que sus ciudadanos compren mediante plataformas chinas o se compartan datos confidenciales con este país.

Independientemente que esto nos parece a todas luces una intrusión intolerable en la libertad de cada individuo y del total de la sociedad, hemos escrito este artículo para ver el alcance máximo de la gamificación. ¿Si podemos llegar a esto, no crees que podemos generarte más leads o mejorar tu proceso de compra?

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